Ser Noguera On viernes, 24 de mayo de 2013

Paul y Caroline conforman una pareja funcional. Ambos se complementan a la perfección. Ambos se dedican al periodismo gráfico, él desde varios años antes que su compañera; ella, con mayor éxito.
Como toda pareja, se acompañan en el día a día, en el devenir de las circunstancias y si bien ostentan peleas feroces, nadie en la ciudad se atreve a esbozar un comentario negativo de uno delante del otro, ya que por ello, son capaces de defenestrar al osado.

Paul siempre buscó la manera de superarse a través de amada, a tal punto que supo desechar ofertas en pos del logro de su complemento. Ama la política, ya que la cree transformadora, pero escribe sobre música, ya que ésta última no le resulta tan trascendental. En cierto punto, se sentiría culpable de vender sus ideas a la prensa.


En cambio Caroline tiene más aceptado su rol dentro de la sociedad. Es un factor más y, si bien intenta ser genuina, aprovecha las oportunidades como nadie, sabiendo que cada paso positivo la hace más libre. En este momento, ambos yacen sobre el lecho, lejos de los menesteres amatorios.


La mujer se da vuelta para quedar enfrentados. 

C: "No puedo conciliar el sueño"- desliza, mientras su contrapunto se incorpora. 
P: "Deben ser tus fantasmas los que te atormentan"- analiza él, intentando evitar el dialogo.
C: "El problema es mañana. Probablemente me llamen a primera hora para asignarme la entrevista con Mark Knoflan y ya sabes que...". P: "Ya sé"- la interrumpe, otra vez intentando dar por finalizada la conversación.
C: "Pero debo intentarlo. Vela por mí"- reza, dándose vuelta en busca del sueño. Él no responde.

Mark Knoflan es un artista polémico y transgresor a punto del retiro. Sólo ellos saben de la mala nueva y propagar el mensaje hará que Carolina reivindique su posición, con la posibilidad del ascenso a la gerencia con el cual sueña. Ella viene preparándose para la oportunidad desde hace años.


Paul tampoco duerme. Piensa en ésa oportunidad, al tiempo que se muerde su labio inferior. Recuerda cuando tuvo su momento y como el destino le jugó una mala pasada, condenándolo a ser relleno por el resto de su carrera. Así pasan las horas. No concilia el sueño.


Se acerca a la cocina. Caroline hace una oda al sueño, quizás victima del trajín diario. Nada parece perturbarle. Paul es un manojo de nervios. Regresa al cuarto y comprueba la situación. Vuelve a la cocina.


Al cabo de una hora, suena el teléfono. Del otro lado contesta Rick, productor de la nota trascendental. Pide por Caroline. Paul hace un profundo silencio, de esos que infieren un corte en la comunicación. Rick, perturbado, vuelve a insistir, interpelando a su interlocutor. Ahora si, contesta Paul.


P: "Caroline no está. Salió anoche sin destino fijo. Discutimos fuerte y decidió irse. Me temo que no regresara pronto".

R: "Es indispensable ubicarla, la nota es en 90 minutos".
P: "Ésa es una premisa cuasi imposible. No está y no regresará pronto".

Ahora es Rick el que no responde. Vacila, piensa y salta con la puñalada por la espalda...
R: "La nota es indispensables, ya sabes por qué. ¿Podés hacerla vos?"

Paul hace una pausa y responde:
"Pasame la dirección. Voy para ahí".

Corta el teléfono, recoge un pequeño anotador y un grabador, los guarda en su bolso y sale. Vuelve tras sus pasos, con el mayor sigilo posible y desconecta el teléfono. Cierra con las dos llaves y emprende camino.


Aún en desmedro de su amada, sabe que es su última oportunidad. Y no piensa desaprovecharla. 




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